INTRODUCCIÓN

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JOAQUÍN GÓMEZ CARRILLO, escritor de Cieza (Murcia), España. Es el autor del libro "Relatos Vulgares" (año 2004), así como de la novela "En un lugar de la memoria" (año 2006). Ha publicado igualmente cuentos, poesías y relatos en revistas culturales, como "La Sierpe y el Laúd", "Tras-Cieza", "La Puente", "La Cortesía", "El Ciezano Ausente", "San Bartolomé" o "El Anda"; o en el libro editado por Vita Brevis titulado "El hilo invisible". Así mismo, participa como articulista en el periódico "El Mirador de Cieza" bajo el título genérico: "El Pico de la Atalaya" (antes "La República de Cieza"). Ha publicado en internet el "Palabrario ciezano y del esparto".

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20/8/17

La Feria que vendrá

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La Avenida de Italia patas arriba
Ya está aquí otra vez la Feria. El tiempo pasa rapidísimo y, para los ciezanos, hay tres polos principales en la rueda del año, que son la Navidad, la Semana Santa y la Feria. El ciezano medio (me refiero a ambos sexos) se guía, más que por las estaciones, que aquí, climatológicamente hablando, casi que no hay primavera ni otoño y pasamos de la calor irresistible al frío que pela y viceversa; y más que por los solsticios y los equinoccios (a ver cuánta gente de la calle sabe cómo se come un solsticio, aunque algún político haya querido meter en vereda a los jóvenes para que celebren algo que no tenga que ver con el santoral del almanaque, algo que sea puramente primitivo, sideral, matemático y astrofísico: determinada posición del eje de rotación de la Tierra en un punto de su órbita alrededor del Sol, algo tan natural como celebrar que estamos vivos); y más que por eventos relacionados con las cosechas del campo, como pudiera ser la siega, la vendimia, la recogida de la oliva, el melocotón, etc., el ciezano corriente, decía, por lo que mejor se percata del trascurso de los meses es por la llegada de los tres hitos temporales que marcan el rodar del tiempo en nuestro pueblo: Navidad, Semana Santa y Feria, y par’usté de contar.

En cuanto a gustos, cada cual tendrá sus preferencias, y, quizá por su sentido religioso o por su ambiente colorista, a alguien le gustará más la Semana Santa; o, por lo que tiene de entrañable y de encuentro familiar, otros prefieran la Navidad; yo, quizá porque me trae recuerdos y emociones de la niñez y la adolescencia, me inclino más bien por la Feria. Aunque todo cambia y en nada se parece la de antes a la de ahora. Si me apuran, hasta les podría decir que de feria solo le queda el nombre, pues realmente, y con excepción de los puestos de los africanos y americanos, o del tío de las sartenes y los turroneros, lo demás son tascas o similares para comer y beber. ¡Fiestas para comer y beber!, que es la diversión más visceral y la que más agradece el cuerpo; aunque los curas y los cofrades de San Bartolomé no se privan de celebrar su misa y sacar el Santo a la calle en procesión para recordar que éstas son fiestas en honor a dicho patrono (o sea, fiestas del santoral del almanaque). Cosa que muy pocos se preguntan por qué comen, beben y se divierten de manera extraordinaria en estos días: lo hacen en honor al santo apóstol, que es el trasfondo y el motivo de estas fiestas: el religioso.

Por otro lado, en la programación de los actos festivos que componen la Feria, se juegan siempre el tipo los políticos gobernantes; en las otras fiestas no, en las otras se quedan un poco a verlas venir: en Navidad con plantar un belén y poco más, ya han cumplido tan ricamente; y en Semana Santa, por razones obvias, el peso recae más bien en las cofradías, de modo que con apoquinarles una buena subvención de dinero público, asunto arreglado (cosa que luego a luego no sé que irán pensando los cientos de musulmanes que pagan sus impuestos como todo quisque; habrá que subvencionarle también algún borrego, ¿no?). Pero, ¡ay en la Feria! En la Feria, hagan lo que hagan, siempre van estar en el punto de mira de la crítica. Siempre hallará la oposición motivos para dar leña al mono. Esto es como la del burro: si van montados, porque son desconsiderados con el animal, y si van andando, porque son unos tontos. Siempre ha sido así. Al final, los que gobiernen harán balance autocomplaciente, como es políticamente natural, y los que sufren el frío de la oposición (porque en la oposición hace frío, ya lo dijo, creo que Rubalcaba, cuando él estaba calentito) dirán que la Feria ha sido un fiasco. Entonces cuál puede ser el balance objetivo una vez que haya pasado la traca, qué se podrá decir (sin politiquear) de la cantidad y calidad de los eventos festivos. Pues la respuesta es clara y contundente: cada cual hablará de la Feria según le haya ido en ella.

Pero yo, lo que me había propuesto era reflexionar un poco sobre cómo será la Feria de Cieza dentro de unos cuantos años. Qué cambios habrá sufrido, para bien o para mal, este periodo festivo. No sé; a lo mejor ya han construido un recinto ferial como dios manda para el tema de las tascas; o a lo mejor las distribuirán por barrios para evitar el agobio en la Plaza de España. A lo mejor también han construido un parque bien acondicionado para la colocación de las atracciones, en lugar de ese congestionado solar de más allá de la plaza de toros, donde se limitan a instalar poco más que cuatro pitos y un tambor por falta de espacio. Y quizá también hayan puesto coto al consumo masivo de alcohol por parte de los jóvenes en días determinados (“hueso de oliva” o “arroz y conejo”), que menuda vergüenza de botellón urbano masivo.

Y a lo mejor también, en un futuro, ya habremos evolucionado lo suficiente como para no torturar y matar los toros en las corridas. Torearlos con todo lucimiento, eso sí, y devolverlos después al corral.
©Joaquín Gómez Carrillo

(Publicado en el semanario de papel "EL MIRADOR DE CIEZA"

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Cuentos del Rincón es un proyecto de libro de cuentecillos en el cual he rescatado narraciones antiguas que provenían de la viva voz de la gente, y que estaban en riesgo de desaparición. Éstas corresponden a aquel tiempo en que por las noches, en las casas junto al fuego, cuando aún no existía la distracción de la radio ni el entoncemiento de la televisión, había que llenar las horas con historietas y chascarrillos, muchos con un fin didáctico y moralizante, pero todos quizá para evadirse de la cruda realidad.
Les anticipo aquí ocho de estos humildes "Cuentos del Rincón", que yo he fijado con la palabra escrita y puesto nombres a sus personajes, pero cuyo espíritu pertenece sólo al viento de la cultura:
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* Tres mil reales tengo en un cañar
* Zuro o maúro
* El testamento de Morinio Artéllez
* El hermano rico y el hermano pobre
* El labrador y el tejero
* La vaca del cura Chiquito
* La madre de los costales
* El grajo viejo
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Frases para la reflexión:

"SE CREYÓ LIBRE COMO UN PÁJARO, Y LUEGO SE SINTIÓ ALICAÍDO PORQUE NO PODÍA VOLAR"

"SE LAMÍA TANTO SUS PROPIAS HERIDAS, QUE SE LAS AGRANDABA"

"SI ALGUIEN ES CAPAZ DE MORIR POR UN IDEAL, POSIBLEMENTE SEA CAPAZ DE MATAR POR ÉL"

"SONRÍE SIEMPRE, PUES NUNCA SABES EN QUÉ MOMENTO SE VAN A ENAMORAR DE TI"

"SI HOY TE CREES CAPAZ DE HACER ALGO BUENO, HAZLO"

"NO SABÍA QUE ERA IMPOSIBLE Y LO HIZO"

"NO HAY PEOR FRACASO QUE EL NO HABERLO INTENTADO"